miércoles, 22 de octubre de 2014

Consuelo

Noche dura, fría, oscura, dolorida
en la que a veces cuerpo y alma se aposentan,
y esperando la luz, quietos se quedan
suplicando fortaleza a Quien les dio la vida…
Y en este mar de tormentas y tormentos
una mirada, un apretón de manos, un dulce beso,
una palabra sencilla, un abrazo, un “te quiero”,
es lo que más vale, y produce gran consuelo…
Mientras tanto, no apartemos de la Cruz los ojos
recordando que fue fuente de esperanza
de Jesús la muerte, y de ésta fue venganza
la Vida verdadera que vive ahora glorioso.
¡Oh Vida, oh Poder, oh Corazón amado!
¡Ten misericordia de tus pobres criaturas,
que esta noche se vuelve más y más oscura,
y tú tienes el remedio para tanto desamparo…

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