lunes, 3 de octubre de 2011

Alegrías y ventajas de ser católico (Emmendatum et auctum)

He estado pensando muchas veces sobre este tema. Y no me refiero solamente a las ventajas “sobrenaturales”, que son infinitas, sino también y sobre todo a las “naturales”, aunque servidor, como buen católico, es tan amigo de la palabra “distinción” como enemigo –a una con la vera doctrina de la Iglesia– de la palabra “separación” en los ámbitos aplicables, claro está: gracia y naturaleza, Iglesia y Estado, cuerpo y alma, vida pública y privada, sacerdote y “hombre”, creer y obrar… Este tema merece mucho más abundamiento, así que voy al grano. Nos acusan a los católicos vivir inmersos en una marabunta de prohibiciones. Sin embargo, pienso en las prohibiciones y “manías” con que viven encadenados los perfidi judæi, moros, testigos de Jehová, mormones, cienciólogos y newageros, luteranos (el sensus católico me impele a vomitar al pensar en llamarles “evangélicos”, lo siento), ateos y agnósticos, brujos y brujas, etc… y siento la feliz y ancha libertad que da mi condición de católico. Buscando en otras páginas sobre este tema, sólo he encontrado tonterías o superficialidades. Esta entrada, si bien mica cum salis, pretende ser lo suficientemente seria para ayudar a pensar y a gozar con la maravillosa e inmerecida vocación a la que el Señor nos ha llamado: ser miembros de la Iglesia Católica, única verdadera, una, santa, católica, apostólica y perseguida, extra quam nulla salus.

Pido a mis sufridos lectores tengan a bien enmendar y/o ampliar esta lista con sus siempre bienvenidas aportaciones.

1. Los padres tienen derecho y obligación de engendrar a sus hijos en un acto manifestativo de su amor. Por tanto, no pecan al amarse, antes bien, se hacen santos si lo hacen santamente.

2. Concebir niños es un acto 100% bioecológico, o sea, nada artificial. Las semillas no pasan por ningún laboratorio.

3. No hace falta ser circuncidado. Así, bien enterito, se da mucha gloria a Dios.

4. Puedo celebrar los cumpleaños con fiestas, recibir regalos, y reverenciar y besar la bandera de España (o la correspondiente a mi nación) cuantas veces sea menester.

5. La Primera Comunión es un día inmensísimo en todos los sentidos. Y esto es así porque creemos en la Presencia real del Señor en las especies sacramentales.

6. El servicio militar es una cosa buena y santa. Matar en combate, si la cosa se tercia y es necesaria, deviene un acto de virtud.

7. El novio o novia sabe que siempre será el único para su respectivo. Una vez contraído santo matrimonio, en su lecho, mesa, y familia, las maravillosas palabras “marido”, “mujer”, “mamá” y “papá” siempre son y serán nombrados en singular.

8. Desde niño puedo comer bocatas de chorizo o jamón. Puedo ir con mis amigos y familia a hacer una parrillada de torreznos, panceta y salchichas. El único límite para comer cerdo y cuadrúpedos es el cuidado del nivel de colesterol, a lo cual colabora sabiamente la siempre deseable abstinencia de los viernes (y miércoles de ceniza).

9. Por si me equivoco en las cosas que he de creer u obrar, tengo un maravilloso libro llamado Catecismo, y si soy aficionado y algo espabilado, otro conocido como Denzinger. Ambos libros tienen una fuente: Dios, que ha delegado su poder y voz en la persona del Papa y los obispos a él unidos y sometidos. Así puedo caminar siempre en la verdad, como el punto de apoyo en el que puedo construir toda mi vida.

10. Cuando ofendo al Señor, el sacerdote me perdona en nombre de Dios. Esto lo hace gratis, y puedo ir cuantas veces haya menester, supuesto mi arrepentimiento y propósito de enmienda. Del mismo modo, puedo recibir a Jesús Sacramentado y no esperar a ir al Cielo para estar –verdadera, real y sustancialmente– muy cerca de Él.

11. Sé que tengo a los santos, y en especial a la Reina del Cielo y su Esposo, el Glorioso Patriarca José, para que pidan e intercedan ante el Señor por mí. Esto lo hacen incluso cuando yo estoy dormido. Está muy bien esto de tener amigos tan importantes…

12. Puedo tener fotos, imágenes, retratos… de las personas a las que amo, incluidas los santos, y besarlas, poner velas y flores… y saber firmemente que no estoy siendo en absoluto idólatra, porque no amo ni hablo a la materia con que están hechas dichas representaciones, sino a las personas por ellas representadas. Esto es un gran consuelo y desahogo. (Por eso siempre llevo conmigo la foto de mi santa madre en la cartera).

13. Los sacerdotes vamos vestidos como tales, y como tales somos reconocibles y reconocidos. No perdemos tiempo en pensar qué hemos de vestirnos. El traje clerical es una gran defensa contra el Enemigo, y también y muchas veces contra las multas de tráfico. También nos hace amigos cuasi-naturales de otros Cuerpos uniformados, como la Benemérita, los Nacionales o los Carteros.

14. Los maridos pueden dar la mano a las señoras y viceversa, y esto no significa que esté intentando robar el cariño debido a su cónyuge.

15. No ponderaremos aquí las ventajas del Santo Celibato, pero digamos que son casi infinitas.

16. Cuando uno se muere, las Misas y oraciones le sirven para entrar al cielo. Gracias a Dios, todo católico sabe que los minutos de silencio están para rezar. Además, uno muere fortalecido por la esperanza del cielo, y con el consuelo de que va a ser enterrado como un católico, no como un perro.

17. El católico nunca pierde el tiempo. Si no tiene nada que hacer, o por ejemplo está esperando una cola, siempre puede rezar el Santo Rosario. Si no ha con qué contar las Avemarías, Dios Creador previó este hecho y proveyó de diez dedos las manos humanas.

18. Todo niño concebido puede tener la seguridad de que, salvo los inescrutables planes del Creador, será dado a luz vivo y defendido de cualquier amenaza desde su concepción. Lo mismo dígase de los ancianos e incapacitados, cuyas vidas serán firme y fidelísimamente custodiadas hasta su muerte natural.

19. Los límites del vino y el tabaco son la salud y el bolsillo, nada más.

20. Siempre que no haya crueldad “gratuita”, el hombre puede servirse de los animales para su sustento, gozo y disfrute, incluida la noble y caballeresca batalla entre toro y diestro.

21. Uno puede donar la sangre que le sobra para poder salvar las vidas de los demás. En esto también se refleja la Pasión del Señor, cuya Sangre preciosísima fue el precio de nuestra salud.

22. Los domingos se puede encender la luz, ir en coche, hacer deporte, y en fin, todo lo que no suponga trabajo servil ni se oponga a la caridad, que está por encima de todo.

23. Besar la mano a un sacerdote no significa un acto de cortesía hacia una damisela, sino el ejercicio de la virtud de la religión ante la presencia de Jesucristo en el sacerdote u obispo.

24. Se puede compartir conversación y hasta mesa con un pecador y/o un enemigo de la fe sin colgarle del cuello o de otra parte corporal, exceptuando los casos en que el susodicho hable contra los dogmas de nuestra Santa Fe, en especial la Virginidad de la Madre de Dios, o contra la Santa Iglesia, en particular contra el Santo Padre, o desprecie a la madre de uno. En cualquiera de estos tres casos, la violencia está permitida y puede llegar ser obligatoria.

25. Se deben alabar las Cruzadas, habida cuenta de que la fe vale infinitamente más que la vida propia o ajena, y válido es morir o matar por defender los bienes espirituales o conexos con éstos, y la integridad de doctrina. 26. Según la feliz sentencia de Santo Tomás de Aquino, "en el caso de que amenazare un peligro para la fe, los superiores deberían ser reprendidos incluso públicamente por sus súbditos", (II-IIæ, q. 33, a. 4, ad 2).

26. Si un católico va a China, Irlanda, Turquía, Alaska, Islas Feroe, Hawai, Cerdeña, Lérida, La Coruña, Londres, etc... siempre, y con una gran pizca de suerte, puede asistir devotamente a la Santa Misa y demás ritos católicos en un lenguaje universal: el latín, cuyo conocimiento está prescrito por la Ley Canónica para todo clérigo. (Para más abundamiento, he aquí el canon prescrito en 1983, o sea, plenamente postconciliar, por si acaso: "249: Ha de proveerse en el Plan de formación sacerdotal a que los alumnos, no sólo sean instruidos cuidadosamente en su lengua propia, sino a que dominen la lengua latina, y adquieran también aquel conocimiento conveniente de otros idiomas que resulte necesario o útil para su formación o para el ministerio pastoral").

2 comentarios:

  1. Hola querida amiga solo me meti a esta pagina por oura casualidad yo soy cristiana y bien respeto todo eso peero en realidad no es bueno tener muchos santos porfavor no vallas a ignorar este mensaje no se en realidad cuantos años tienes pero yo tengo 12 años y pues en la biblia misma lo dice te lo voy a decir es un vesiculo increible que supongo que ninguno de los catolicos a visto este versiculo mira es exodo 20 1-17

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  2. N.S. nos envio al Espiritu Santo. Que nos asiste. Al ser bautisados nos convertimos en sacerdotes, profetas y reyes.

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